domingo, 23 de septiembre de 2012




SILVA RUETE O EL TRIUNFO DE LA MACROECONOMIA CONCHUDA


Con Javier Silva Ruete comenzaron a aplicarse en el Perú, las políticas de shok o ajuste que tuvieron graves consecuencias sociales. Dichas políticas fueron organizadas, conceptualizadas e impuestas por la tecnocracia del FMI desde los años setenta del siglo XX. En el Perú el ajuste comenzó al poco tiempo de asumir el gobierno con una trifulca palaciega, el Gral Morales Bermúdez en 1975. Silva Ruete llegaría al gabinete dos años después, luego que varios ministros-empresarios no lograron estabilizar la economía.

El recientemente fallecido ex ministro de economía de diversos gobiernos, fue un político camaleónico, trepador, criollazo, polemista y se caracterizó por una infinita conchudez para gestionar la economía, sin reparar si los trabajadores perdían el empleo,se cerraban fábricas y talleres, si se encarecían los precios básicos de la economía, si se hundía el nivel de vida de la gente, sobre todo los más pobres. Por algo el humorista Sofocleto le puso de apodo "Bokassa", nombre del dictador africano que se auto nombró emperador y que practicaba el canibalismo.

La grave polarización social que vivió el Perú entre 1977-80 fue causado en gran medida por el ajuste fondomonetarista gestionado por Silva Ruete, sobre todo los célebres "gasolinazos" y su ataque a la inflación con políticas recesivas. Dicha polarización y el ascenso de las masas organizadas expresados en las huelgas nacionales que paralizaron al país y arrinconaron a la dictadura, generaron condiciones para que prosperasen los radicalismos de derecha e izquierda.

Finalmente, dos hechos permitieron el reencauzamiento del proceso político y se evitó la ruptura social. El primero, fue el proceso de transición democrática expresado en la convocatoria de la Asamblea Constituyente y el rol negociador del APRA. El segundo, una subida de los precios de los minerales a nivel global, lo que permitió ingresos para reactivar el mercado interno y el crecimiento.

La estabilización económica y la recuperación de una dinámica de crecimiento (en realidad modesta, pero alentadora tras la recesión), fue elogiada por el mundo empresarial peruano y el FMI con lo cual Silva Ruete obtuvo todo el reconocimiento. Para las elecciones de 1980, Armando Villanueva filtró que Silva Ruete sería su Ministro de Economía. De allí viene la estrecha relación cupular de Silva Ruete con el APRA.

Fundó un pequeño partido llamado el SODE que aliado al APRA apoyó la candidatura presidencial de Alan García en 1985 siedo elegido senador. Sin embargo fue excluido del grupo que elaboró el modelo económico heterodoxo. Silva Ruete era muy ambicioso, y cuando comenzaron los problemas tras las gestiones de Alva Castro y Saberbein, comenzó a promoverse como el hombre que podría "arreglar" la economía al lado del grupo Macroconsult que dirigía el economista Moreyra un alto funcionario del BCR durante el gobierno militar de la segunda fase.

La dupla Silva Ruete-Moreyra, apoyó todas las decisiones económicas entre 1985-87, sus diferencias fueron de bajo perfil. Pero con todo el oportunismo del caso, se promovió como la alternativa luego que se estatizó la banca en 1987. Un año después, parece que Alan García le ofreció a Silva Ruete el ministerio de economía o al menos lo sondeó y este asumió que era inevitable su nombramiento. Pero no se concretó y entonces se pasó a la oposición, con un discurso agresivo y demoledor contra García y su gobierno. Ya estaba Vargas Llosa organizando el Fredemo, al cual se integró.

Silva Ruete era un especialista en ajustes draconianos, y se movía como pez en el agua en la macroeconomía. Pero desconocía las realidades en las que se desenvuelve la micro economía, los pequeños productores, las Pymes. Esa fue siempre su limitación. Por ello cuando estaba en el gabinete de Toledo, lanzó su célebre declaración "En términos de economía, ya se hizo todo lo que se tenía que hacer, no se puede hacer más".

En los últimos treintaisiete años, tres han sido los momentos de ajustes económicos brutales que generaron cambios de aptitudes políticas populares en el Perú: Silva Ruete (1978-79), Abel Salinas (1988) y Carlos Boloña (1990). El régimen político que los cobijó fue demolido con dichos ajustes. Fue la muerte de la política en su dimensión social y el triunfo de la economía y sus criterios contables macroeconómicos.

Directa o indirectamente, todos somos hijos, beneficiarios o damnificados de dichos ajustes y de los regímenes políticos que crearon.

viernes, 21 de septiembre de 2012

ALAN GARCIA CONFIRMA QUE YA NO CREE EN LA INTEGRACION LATINOAMERICANA Y DICE QUE NEOLIBERALISMO SOLUCIONO TODOS LOS PROBLEMAS




En Una reciente reunión con los empresarios en el Hotel Westin, apologéticamente reseñada por Caretas (edición 2250), Alan García se despacha a su gusto sorprendiendo a incautos y diciendo lo que el auditórium quiere escuchar. Veamos:



1- García plantea una nueva teoría, la “del círculo virtuoso” de la inversión privada. No importa si llega al poder un presidente de izquierdas, (digamos que estatista), igual va a tener que archivar sus promesas, porque la inversión no se detiene. El Perú es una “provincia” de la inversión global.



Pero, ¿No será que justamente, porque las inversiones llegarán de todas formas, es necesario aprovechar el ciclo de expansión para realizar las reformas que permitan modernizar y democratizar al Estado no solo para garantizar la igualdad de oportunidades sino la igualdad de resultados? ¿No es el momento de repartir y dar un salto de calidad en los servicios públicos? ¿Si no se hace ahora, entonces cuando?. Los procesos económicos y sociales se aceleran en todas partes, ya no es como hace sesenta años que se debía “crear riqueza para el que no la tiene, y no quitársela al que la tiene”.



Ahora se crece y se debe redistribuir. Eso ha hecho Brasil, Argentina y los gobiernos de izquierda y centroizquierda. Para García todo debe resolverlo el mercado, pero no el abstracto mercado de la libre competencia y el equilibrio perfecto, sino el mercado de los oligopolios y monopolios, los mayores enemigos de la Nación.



García solo se dedicó a fortalecer el rol que el Perú cumple para el capital internacional: recursos minerales, pesqueros y agrícolas de fácil acceso con los TLC y la mano barata del cholo trabajador. García aspira a ser no el guardián de la “inversión” sino el guardián de la explotación de los trabajadores y la expoliación de los recursos del Perú. Es un firme creyente en la reprimarización de la economía y refeudalización corporativa del campo. Cuando hace la apología de las “inversiones” omite que se está ofreciendo como operador de las lógicas del capital.



Pero lo dice de tal forma, que parece que todos se benefician – y en grande- del neoliberalismo (al cual elogia), y se vanagloria de poner su mayor talento, la oratoria florida, criolla y huachafienta al servicio del “modelo”, pero con “mano firme”. Y no duda en compararse con el “verbo” bíblico, una suerte de Jesucristo gordo renacido y reinventado, defensor de los ricos, de los abusivos y de los corruptos.



2- Lo anterior, le permite estrenar otra teoría: “El discurso es el espíritu del sistema político”. No es la democracia ni el pueblo ni las instituciones o la constitución, sino el “discurso”, o sea la oratoria, es decir Alan García y su “verbo”. ¿Puede admitirse tanta bellaquería egocéntrica?. García no es “moderno”, es un oligarca del siglo XIX oportunista que busca siempre medrar en el mar de la ignorancia que se ha convertido el Perú del “alto crecimiento”.



Busca fortalecer lo tradicional, lo elitista, los valores del enriquecimiento basados en el abuso laboral, la destrucción medio ambiental y el capitalismo de compadres y francachelas. Para García la democracia es secundaria, el pueblo no necesita de partidos, de políticos o instituciones, para eso está el mismo y su “verbo”. En los años noventa se gobernó de esta forma al Perú y García no oculta su admiración a dicha “gobernabilidad”, pero lo dice de tal manera que nadie sospeche.



3- Y vuelve a lanzar otra teoría (serán la inspiración para nuevos “libros”): El voluntarismo ha muerto. Entonces, Viva la racionalidad de los mercados!.



García llama “voluntarismo” a su populismo, a su irresponsabilidad de los años ochenta, (nunca aplicó el Aprismo), a su demagogia con balconazos (decretando la disminución de los precios) o como el mismo lo dice “Querer controlar el mundo desde Lima” ¿?... ¿Pero qué tiene que ver eso con el voluntarismo social?



En la última década América Latina ha sido testigo de cómo a base de voluntad, organización, racionalidad estratégica, movilización social, la protesta popular se transformó en acción colectiva y en proyecto político. Allí están Chávez, Evo, Correa, Lula, los Kirchner, Mujica, Funes, Lugo, para demostrarlo.



La tragedia de Alan García es que siempre ha llegado tarde y a trompicones. Quiso hacer populismo cuando ya nadie en América Latina seguía ese rumbo, y se volvió neoliberal cuando la mayoría de los grandes países decretaban el fin del “consenso de Washington”.

Busca justificarse, despotricando contra el Brasil de Dilma Roussef, y el Mercosur. La caída del crecimiento brasileño está muy relacionada a la crisis europea, uno de sus principales mercados. Pero la crítica a Dilma es por otra cosa, son los celos por el reconocimiento a Nadine Heredia, realizado públicamente por la Presidenta Brasileña, algo que García no soporta (Lula además siempre lo vio con desprecio).



Pero hay algo más, Dilma está apoyando el maxi proceso contra la corrupción que involucra incluso a ex altos cargos del PT. García no soporta que un país se limpie de la corrupción política, pues en el Perú es la base de sus apoyos. ¿No será que esas empresas brasileñas a las cuales es tan adicto están involucradas con la corrupción de los políticos del “mensajao”?



Y nuevamente elogia a China cuyo capitalismo autoritario se ha vuelto irresistible para García. Mercados y autoritarismo esa es la fórmula de este caudillo “modernizador”, y por supuesto no dice que los BRICS comparten las mismas estrategias económicas basadas en el mercado y el estado, pero en Brasil hay democracia. García en su verborrea incontenible toma del modelo chino, lo que le conviene.



Ahora, García, en su teoría sobre el “círculo virtuoso”, le asigna a las “inversiones” (el capital) características muy parecidas al voluntarismo que tanto critica. Nada puede detener a los “capitales”, ni estados ni gobiernos, el capital es como un Tsunami.

Pero los capitales se comportan de esta forma porque su racionalidad se sustenta en el lucro. Van no solo en búsqueda de lo que “necesitan” al decir de García, van sobre todo allí donde pueden multiplicar sus ganancias sin importar nada, ni siquiera la manida “responsabilidad social”. Y mejor aún si es un país con un Estado débil, sin instituciones ni regulaciones mínimas. El progreso brota de forma espontanea con las inversiones, es el nuevo catecismo de García, pero a los inversionistas no les interesa si el progreso es sustentable o le llega a todos. Las Juntas de accionistas no discuten eso, lo que discuten son sus ganancias.



Alan García tiene una fe infinita en las “inversiones” (el capital y sus ganancias), una fe de republicano tele evangelista norteamericano. Cuando habla de “inversiones” parece que levitara, “Apertura total con los TLC” proclama… ¿Eso no es voluntarismo divino? ¿No es voluntarismo capitalista religioso al estilo Tea Party?

Vamos, pero todos sabemos que es pura impostura de este orondo Jimmy Swaggart pecador de hotel al paso!



4- En la reunión de marras con los empresarios García mandó al diablo al Pacto Andino y definió como un fracaso al Mercosur. Se pronunció contra las políticas sociales del Brasil (menos impuestos a las empresas). Usa las cifras fuera de contexto y con toda la sinvergüencería del caso, no hace referencia a las universidades que han rectificado sus ”logros” contra la pobreza o el analfabetismo, omite que en el Perú de las provincias hay inflación no registrada en las encuestas, algo que fue denunciado por Toledo en su momento. Ridiculizó racistamente a los Bolivianos, volvió a sus despropósitos con España, desahució al Estado de Bienestar, las pensiones, las becas a hijos de familias pobres. Todo un Thatcher desubicado y pintoresco.



Intenta enmendarle la plana a la oposición española liderada por el PSOE, IU y los sindicatos, ahora los nuevos amigos ideológicos de García en la península son Aznar y Rajoy. Está de acuerdo con los recortes y niega que los banqueros y la inversión inmobiliaria tengan responsabilidad en la crisis. A estas alturas suponemos que García considera a los jóvenes desempleados españoles “parásitos”, a los jóvenes que se movilizan con el movimiento de los “indignados” los debe llamar en privados “vagos”, como hacía Thatcher. Y ya encarrerado soltó su última teoría “El neoliberalismo, es el que ha solucionado la vida de la gente pobre en América Latina”. Y Ya, así nomás, quedaron fuera del ring Stiglitz, Krugman, Sachs y una docena de premios nobel en economía que han criticado la irracionalidad del neoliberalismo sin control, sobre todo con los más pobres.



¿Para qué seguir?...Alan García es el enemigo y quintacolumna encargado por la derecha para destruir el legado de Haya de la Torre y liquidar el progresismo del APRA.



Una última cita de García según Caretas: “al Perú hay que conducirlo con mano firme, con severidad porque cuando usted suelta las riendas, cualquier cosa puede pasar. Eso es lo que yo he aprendido en la vida”



Si eso piensa del Perú, si pudo arrastrar por el piso a Pilar Nores, si mandó a espiar a sus adversarios y “compañeros”, ¿Qué no hará con el APRA?...¿Alguien sigue dudando?...



Saludos,

jueves, 20 de septiembre de 2012

El fantasma de Marx remece Wall Street y el mundo


Cuando en 1989 los agoreros del neoliberalismo anunciaban con júbilo el fin de la historia y el triunfo definitivo del capitalismo, jamás imaginaron que 19 años más tarde, el fantasma de Karl Marx recorrería el corazón de Wall Street y de los principales centros de reproducción de la usura mundial, invocado por ellos mismos. Hoy, con desesperación creciente, buscan en la obra del proscrito Marx, las claves para comprender la magnitud de la crisis actual del capitalismo, que desde 2008 sacude la economía global. Buscan una salida cosmética - que asegure los intereses del capital – en el contexto de una crisis multifacética que incluye los ámbitos económico, financiero, alimentario, energético y ambiental.

En forma paralela, un grupo de intelectuales de diversas partes del mundo, agrupados en la Fundación Internacional Marx Engels (IMES), trabaja desde hace años en una tarea largamente inconclusa: realizar una edición integral y científica de la obra de Marx y Friedrich Engels. La publicación de las obras completas de ambos pensadores, se inició en 1920 en la ex Unión Soviética, iniciativa conocida como Proyecto MEGA por sus siglas en alemán. En él participaron intelectuales soviéticos y alemanes, pero sucumbió producto de las purgas stalinistas y el auge del nazismo en Alemania. En 1975 se reanudó el denominado MEGA 2, que corrió la misma suerte con el fin de la Unión Soviética y los socialismos reales en 1989.

La IMES, nació en 1990 con el objetivo de retomar y concluir el proyecto MEGA 2, que contempla cuatro secciones con toda la obra de Marx y Engels, la correspondencia, El Capital y sus manuscritos preparatorios y más de doscientos cuadernos de apuntes en nueve lenguas, que son la base de la elaboración de Marx. En la actualidad, han sido publicados 52 volúmenes de un total de 114.

Para Marcello Musto, politólogo y filósofo italiano que conversó con Punto Final, Marx es un autor mal conocido. “La edición de su obra completa nos permitirá acceder a un Marx diferente al que nos presentaron muchos de sus seguidores y adversarios”, puntualizó. Musto es una de las figuras jóvenes actuales más importantes en el estudio y enseñanza del marxismo y se desempeña como académico del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de York en Toronto, Canadá. De visita en Chile, realizó una charla el 19 de julio en la Universidad Arcis, donde presentó el libro “Tras las Huellas de un Fantasma: la actualidad de Karl Marx”, del cual es compilador. El texto incluye las investigaciones filológicas más recientes de la obra íntegra de Marx y Engels, actualmente en proceso de edición.


Crisis cíclica y estructural



Marx analizó en profundidad el capitalismo y elaboró una teoría para superarlo y transitar hacia el socialismo. La aplicación de esta teoría en la ex Unión Soviética y los países de Europa del Este fracasó. En su opinión, ¿cuáles son las causas fundamentales de este fracaso?

Es importante precisar, que el objetivo esencial de Marx era entender el modo de producción capitalista, empresa monumental a la cual dedicó la mayor parte de su vida. Ello no significa que no le interesara analizar y dar algunas indicaciones sobre la sociedad comunista. Esos análisis sobre la etapa pos capitalista, constituyen un verdadero tesoro y los incorporó en los manuscritos preparatorios de El Capital y en otras notas, que hoy podemos conocer. En la experiencia de la ex Unión Soviética, la aplicación del marxismo respondió a una situación económica y social concreta de ese país, y ciertamente existieron diferencias con la teoría de Marx.

¿En qué ámbitos concretos?

En aspectos como la libertad, la distinción entre socialismo y comunismo, que Marx no planteó, y la idea de una organización política y económica bajo el dominio de la vanguardia del partido, que posteriormente también se transforma en la vanguardia del estado. Para Marx, la emancipación de los trabajadores debe ser obra de ellos mismos, algo muy distinto a lo que sucedió en los años grises del socialismo real.

Marx planteó el carácter cíclico y estructural de las crisis del capitalismo y la actual tiene un carácter multifacético que la hace más profunda que las anteriores. ¿Existe posibilidad de solución dentro del sistema, como pretenden los economistas neoliberales o enfrentamos el imperativo de construir una alternativa al capitalismo?

Con el análisis que hizo Marx, uno podría incluso burlarse de la superficialidad con que algunos economistas contemporáneos pretenden explicar la crisis. Plantear que es un fenómeno pasajero y reducir las causas a una simple falta de regulación de mercado y a la usura de algunos grupos económicos aislados, es simplemente ridículo. Enfrentamos una crisis estructural del capitalismo, que dada su profundidad no tiene solución dentro del sistema. Hay que entender que para el capital la crisis no es un problema sino una solución, que permite destruir las conquistas sociales y profundizar los niveles de explotación. La necesidad de superar la crisis la tienen los trabajadores, como decía Marx, para salir de la anarquía del capitalismo. Por ello, se requiere una alternativa al sistema, pero vivimos una paradoja: el poder ideológico dominante es tal, que frente al desastre ambiental y energético, se puede hablar del fin del mundo, pero no del fin del capitalismo.



Se necesita más que indignación

La crisis del sistema ha despertado la indignación de millones de personas en el mundo, que se movilizan contra el modelo. ¿Cómo visualiza el carácter de la lucha de los indignados en el mundo? ¿Luchan por más equidad y justicia dentro del sistema o existe el germen de una lucha por construir una alternativa al capitalismo?

Tengo un gran respeto por las movilizaciones contra el modelo en distintas partes del mundo, pero pienso que la lucha de los indignados no tiene un sentido anticapitalista. Los moviliza la indignación por las injusticias evidentes del sistema y difícilmente podría uno esperar algo más, luego de una derrota tan dramática como la de 1989. Vivimos un contexto complejo desde el punto vista político y teórico, parecido al que enfrentó Marx, con gran efervecencia política y fuerte presencia del anarquismo. Él fue muy crítico con estos movimientos porque consideraba que no eran la alternativa al capitalismo que él sentía necesaria. Hoy se habla mucho de la circulación, de cambiar la forma de moneda, de comercio justo, de banca solidaria. Es la misma polémica que Marx tuvo con Proudon, con el anarquismo iconoclasta que pensaba que modificando la circulación cambiaba el sistema. Si los movimientos sociales, que en la actualidad protestan contra el capitalismo quieren de verdad cambiar las condiciones económicas y sociales, construir una alternativa, necesitan a Marx.


Usted ha planteado que si la izquierda no quiere desaparecer, tiene que volver a saber interpretar las verdaderas causas de la crisis actual del capitalismo, y tener el coraje de proponer y experimentar las respuestas radicales necesarias para superarla. ¿Cuáles son esas respuestas radicales?

Si la izquierda se plantea realizar sólo transformaciones superficiales e insiste en defender y administrar los desastres del capitalismo, significará su autodestrucción y el fortalecimiento de la extrema derecha, que en la actualidad es muy fuerte en Europa. A diferencia de 1989, donde esa derrota afectó fundamentalmente a los partidos comunistas de la órbita soviética, será el principio del fin de los partidos socialistas y de la social democracia. Hay que oponerse al capitalismo y plantear una alternativa.

¿Es esa alternativa el socialismo?

Puede ser el socialismo, pero es esencial determinar las características de ese socialismo. Aspectos como el medio ambiente, la energía y la ecología deben ser fundamentales. También a la luz del estudio de las últimas notas de Marx pienso que debe existir una participación radical, una democracia - Marx utilizaba la expresión autogobierno de los productores -, que implica una participación política y económica del pueblo. En la democracia neoliberal, la esfera económica domina a la política y la ha privado del control democrático, a tal punto que un cambio de gobierno no altera las directrices de la política económica y social. Pienso que debemos hacer lo opuesto: la esfera política, de participación tiene que ser potenciada al máximo. Algunas experiencias de América Latina me parecen esperanzadoras, porque existe un movimiento social amplio y fuerte.



¿A qué experiencias se refiere?

Las nuevas constituciones políticas en Bolivia y Ecuador son un hecho importante. Visité Bolivia y vi un movimiento político social fuerte con conciencia, que en mi opinión constituye un elemento esencial para que podamos hacer algo distinto a la derecha. Es fundamental que los gobiernos de izquierda de estos países dialoguen con los movimientos sociales y transforman esta experiencia en algo plural, aceptando las diferentes culturas de izquierda. Si no lo hacen, enfrentarán serios problemas, lo que sería muy negativo para la izquierda de esos países, de América Latina e incluso para la izquierda mundial.











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ALANISMO Y ANTI ALANISMO EN EL APRA


Por Eduardo Bueno León
I

Si el Partido Aprista fuese una organización moderna, democrática, con firmes valores instalados en la ética política y la justicia social, no sería nada raro que existiese una gran corriente alanista con pretensiones de mayoría. Y posiblemente, a estas alturas estarían reclamando una “tercera oportunidad” para gobernar, con argumentos discutibles, pero pertinentes.



Si como en México, Brasil, Uruguay, Chile y Argentina, el partido fuese de tendencias organizadas donde cada una tiene una representación, liderazgos, programas e iniciativas, posiblemente la crisis del PAP se hubiese solucionado hace tiempo y los conflictos se hubiesen resuelto normativamente en apego a la legalidad.



Pero no es el caso. He insistir en un concepto abstracto, voluntarista y simbólico de “partido” sin más fuente de legitimación que la memoria, el pasado glorioso o anécdotas es caer en la retórica plúmbea e intrascendente.
Pero el problema es Alan García, el cual no tiene la mente entrenada para impulsar un partido de tendencias organizadas (no de facciones, donde una facción busca destruir a la otra). Lo ve como un riesgo a su “liderazgo” (basado en el miedo a su persona, no en el respeto), y contra la “unidad” (retórica que encubre la unidad como supeditación a su persona). Y de esa mentalidad son Mulder y Jorge. Así lo han demostrado en su práctica política, es intolerante uno y patrimonialista el otro.
Un partido de tendencias organizadas implica renunciar a viejas tradiciones que ya no funcionan y que son manipulados por aventureros. También implica mucha discusión-deliberación, nuevos líderes y la exigencia que la razón de un partido es llegar al gobierno y aplicar su programa, con alianzas o apoyos, pero SU PROGRAMA o cumplir la oferta electoral. En la actual situación, los partidos que ganan unas elecciones no gobiernan y quienes pierden, son los que dirigen el Estado. Se está demoliendo la legitimidad de la democracia como sistema de representación. Alan García ha profundizado esta aberración autoritaria y profundamente corruptora. Ya en otros países comienza a asomar una legislación para sancionar a quienes no cumplen lo ofrecido.
¿Entonces como que García no tiene responsabilidad o esta es solo menor? Una primera condición para que nada cambie es decir que García solo cometió “errores” de poca monta y que la responsabilidad mayor fue de sus operadores como Del Castillo y Mulder ( a este último no lo tocan, aunque conocen que es el candidato de García para volver a desmovilizar al APRA).
En el partido hay liderazgos regionales interesantes, figuras emergentes que no han renunciado a Haya de la Torre como Salgado o Cox. Pero existe una complicidad entre las fracciones alanistas para bloquearlos o excluirlos.

Y parece que la jugada de García es aliarse con el PPC, con PPK y armar un frente de derechas. Por pragmatismo, Jorge se sumará con su partido-facción, siempre y cuando le reserven puestos en las listas congresales para él y su gente, y Mulder estará zopiloteando. El proyecto histórico del APRA habrá pasado a la historia, es la autodisolución de facto. Solo la ralea embrutecida y los busca chambas pedigüeños estarán de plácemes con Lourdes Flores y el lobista norteamericano. A ello le llamarán “dialogo civilizado y dialogar no es pactar”. Será otro vulgar caballazo.





II


Sobre el diagnóstico que el APRA y su actual decadencia es resultado de cambios estructurales en la sociedad peruana, se ha escrito mucho en los últimos quince años. Fue la base para la propuesta de “refundación” ó “modernización” del partido que tanto revuelo, desconfianza y resistencia generó a comienzos de la década 2000-2010.



El análisis sobre el segundo gobierno y el giro neoliberal de Alan García ha sido muy intenso, muy duro. No existen precedentes en otros partidos y en gran medida se ha dado a través del Internet, y no todas las familias apristas tienen acceso a la red.


Sin embargo existe un consenso básico respecto a que en el segundo gobierno de García el APRA como partido y como proyecto fue puesta de lado, se le echó del gobierno y no se consideró a sus cuadros y técnicos profesionales. Y cuando fueron considerados el precio fue el silencio, el aval al proyecto neoliberal y el “disciplinamiento”. De lo contrario, sus proyectos eran congelados o simplemente se les cancelaban contratos.


Eso no era “fraternidad” sino autoritarismo y violación de derechos laborales y constitucionales.

Sin embargo, hubo compañeros y compañeras que participaron en el gobierno, que expresaron su disconformidad en privado y buscaron alternativas, ya sea enfocando el problema en la relación partido-gobierno, o en la crítica en las facciones (mulderismo/jorgismo).


Por lo tanto, el cuestionamiento al gobierno de García ha sido constante desde el primer momento, asumiéndose incluso costos políticos muy altos. No es un problema de empleos solicitados y no otorgados, que es el argumento más recurrente usado por el mulderismo y el jorgismo, incapaces de entender lo que son los principios y el proyecto, dada su adscripción al “pragmatismo”.


La claudicación ideológica y la simulación del “cambio responsable”, ya han sido analizadas en su oportunidad. Los defensores de Alan García nunca han podido refutar la crítica a la traición. Y los que haciendo uso de la retórica simulan “tomar distancia”, solo lanzan largas y penosas proclamas inútiles e impotentes, donde se enredan conceptualmente. De algunas ciudades norteamericanas llegan correos de estos abogados de güeto.



La crítica a Alan García, es la crítica a lo que representa. No es producto del odio personal y neurótico. El personaje en privado es simpaticón, fanfarrón y hasta despierta cierta ternura por sus vulnerabilidades. Pero donde cruza la raya para convertirse en un personaje peligroso es cuando intenta representar a un Maquiavello criollo, sin escrúpulos y arrasando todo lo que encuentra. Esos cambios de humor (bipolaridad) y su búsqueda desesperada de reconocimiento por parte de derecha y los ricos del Perú, lo llevó a darles más de lo que le pedían, apuñalando a su partido, destruyendo sus promesas y poniendo en riesgo los sagrados intereses del Perú. Hay pruebas y evidencias que nunca han sido aclaradas.


Y asoma como una constante, la corrupción. Cada gobierno de García termina en la corrupción o en escándalos que los peruanos no olvidan. Pero como buen lector de encuestas y focus groups, García conoce por donde van las nuevas generaciones y juega hábilmente con la desmemoria. Pero ello tiene un costo: sacrificar al APRA y lo que siempre ha representado, he instalar en la cultura política peruana la impunidad como norma y razón. Justamente, la clave para entender la antipolítica.

III

Porque el nuevo líder de la derecha peruana, se ha convertido en un promotor de la antipolítica en el Perú, el mecanismo más perverso formalizado por Fujimori-montesinos, pero que en el argot de la “Gobernabilidad” es el principal mecanismo para generar el “delegacionismo” ciudadano, de tal forma que la democracia solo sea reducida a consultas electorales manipuladas por los poderes fácticos. Es el tipo de democracia funcional al mercado. Electores, más no ciudadanos. Fórmula que aplicada al APRA, significa, votos duros más no militantes. De allí la decisión de hundir la organización territorial del PAP.


Entonces la crítica a García no solo es resultado del ejercicio de un gobierno conservador y neoliberal, no solo a su corrupción y la desinstitucionalización del Estado, sino a una forma de hacer política profundamente reaccionaria, inmoral, involucionista y en las antípodas de la forma de hacer política de Haya de la Torre.


Es Fujimorismo sin Fujimori, es Pinochetismo sin Pinochet, Menemismo sin Menem. Alan García está convencido que la política sin derechos ciudadanos es la mejor fórmula para generar “estabilidad” para las “inversiones” (invertir poco, rápido y multiplicar ganancias para sacarlas velozmente fuera del país, en base al cholo barato y la destrucción del medio ambiente)

La crítica a García no radica entonces en el simplismo de lo hecho en un período de gobierno, donde comparte responsabilidades con Jorge y Mulder, por la claudicación y traición, sino que involucra su alianza sicológica, política, económica y cultural con la derecha peruana. De allí su consigna de sepultar la ideología y la herencia de Haya de la Torre. Consigna fielmente cumplida por los operadores de Jorge desde la PCM, la gente de Mulder y sobre todo los cuarentones.



Sin ideología y sin memoria histórica no hay proyecto, sino tediosos y etnocéntricos documentos que se pueden bajar de Internet (Fundación Ebert e Instituto Nacional Demócrata), “talleres” donde se enseña que el sol sale todos los días y un libro cada tres meses donde se dicen perlas como que “España solo representa una fracción muy pequeña de la economía global” (y quedaron borradas las consecuencias de la crisis financiera global del euro). Donde se dice que “Pizarro fue un genio político y no tiene la culpa de haber traicionado y mentido a Atahuallpa” (o sea la conquista es un mito genial). Donde se divaga sobre el autoanálisis al estilo Doctor Dyer y “tus zonas erróneas” (intentando competir con Artidoro Cáceres).


Y por supuesto todo ello es aplaudido por áulicos y “militantes” que sobonean sin pudor y dignidad alguna. Esos son los nuevos “Apristas”, en realidad alanistas, de mentalidad esclava y en búsqueda del hueso.


Porque esa ha sido otra de las fórmulas aplicadas al APRA. Promover el culto a la personalidad, la supeditación totalitaria a un caudillo, anular la conciencia crítica con el “carisma”, simplificar y trivializar el conocimiento, embrutecer con datos y consignas alterados y descalificados por prestigiosas universidades.
Los nuevos militantes son gelatinosos y si mañana Alan García declara que hay que caminar desnudos, serán los primeros en quitarse la ropa.

El partido necesita una estructura colegiada representativa, democracia directa y no a través de delegados, se requiere que todas las tendencias dialoguen y se reconozca que la época de los caudillos y la “unidad” ya pasó. Los apristas dispuestos a jugársela por el proyecto de Haya de la Torre son profesionales, muchos exitosos y de largo trajinar. Pero se requiere un mínimo de institucionalidad democrática.

Y un paso que podría ser el termómetro sería una convención ideológica amplia, plural y sin vetos ni fraudes, donde se usen las nuevas tecnologías y sea asesorada por un comité de científicos sociales. Entonces los defensores del “Perro del Hortelano” podrán exponer sus puntos de vista y los defensores del pensamiento Hayadelatorreano podrán hacer lo mismo. De esta forma se solucionaría un problema latente. Los estatutos sancionan la “desviación ideológica”, y Alan García es el primer desviacionista. La gente de Jorge con sus “talleres” es otro grupo desviacionista. Pero así como están las cosas los defensores del pensamiento Hayadelatorreano también podrían ser considerados “desviacionistas”.

No es un planteamiento para dirimir diferencias entre "puros" e "impuros" ideológicos, pues su correlato inmediato es la vigencia de la Constitución de 1979, y los valores que defendemos.
Si no se procede se impondrá el “caballazo” y por más memoria, historias de martirologio, anécdotas, místicas y recuerdos que se difunda, no pasarán de ser oraciones fúnebres de un partido que fue disuelto cobardemente y sin dar la cara por un traidor y su banda de aventureros.



México DF a 17 de septiembre

*Trascribo el discurso de aceptación de Santiago Carrillo, cuando le fue otorgado el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid en el 2005. El acto fue boicoteado por la ultraderecha española. (EBL)






DISCURSO DE INVESTIDURA

de

don SANTIAGO CARRILLO SOLARES





Excelentísimo y Magnifico señor Rector

Excelentísimas autoridades académicas

Estimadas profesoras y profesores, alumnas y alumnos,

Amigas y amigos todos





Confieso el placer y la emoción que me produce en el día de hoy, el hecho de que una Institución tan prestigiosa como la Universidad Autónoma de Madrid, me distinga con el honroso título de Doctor Honoris Causa.





Pertenezco a una generación, cuya inmensa mayoría no pudo alcanzar una formación universitaria. En mi adolescencia y juventud, la posibilidad de conseguir tal formación estaba reservada a una minoría privilegiada, como consecuencia de las flagrantes desigualdades sociales de la época. No sé si los jóvenes de hoy son conscientes del enorme avance que supone la posibilidad de acceder a la Universidad.





Cierto que hoy los jóvenes se enfrentan a otros problemas, pues si la apertura de la Universidad representa un serio progreso, nada en el actual sistema les asegura el empleo y con él la garantía de abrirse un camino en la vida. Hoy cuando el joven reclama un trabajo se le propone que funde una empresa, su empresa, se le invita a entrar en la clase de los propietarios, como si crear una sociedad de empresarios, sin trabajadores fuese una perspectiva real. El resultado de este enfoque es el paro juvenil, los contratos basura, la marginación social efectiva de amplios sectores de la juventud, con las consecuencias de frustración y de desmoralización que ello acarrea. Todo lo cual plantea también a estas generaciones la necesidad de unirse y luchar para transformar la sociedad como lo hicimos las anteriores.





El hombre al que Vds. están distinguiendo hoy, si algún mérito tiene es haber dedicado su vida a la causa de la emancipación de los oprimidos, del antifascismo y la libertad; a la defensa de la República en un momento crítico de la Historia de España, cuando el pueblo se vio obligado a levantarse en armas contra la sublevación fascista; a la lucha para poner fin a una dictadura implacable, proponiendo la reconciliación de los españoles en torno a un proyecto democrático, capaz de asegurar la libertad de todos. Soy un veterano comunista que como otros muchos, junto con otras gentes demócratas y progresistas, hemos alentado toda la vida un sueño: hacer una España y un mundo más justo, más igualitario, más pacífico y más libre.











Recibo esta designación como algo que va más allá de mi persona y que honra a los miles de hombres y mujeres, la mayoría anónimos que sacrificaron su vida a tan noble ideal. En este momento recuerdo vivamente a mis camaradas de lucha más próximos durante el transcurso de casi un siglo, que me acompañaron y fueron con su ejemplo mis verdaderos maestros, honrándome con su amistad y confianza. Citar sus nombres haría interminable esta intervención. Pero a algunos ya muertos si es necesario citarles, Lina Odena, Trifón Medrano, Eugenio Mesón, José Cazorla, Pepe Laín Entralgo, Federico Melchor, Tomás García, José Díaz, Dolores Ibárruri, Wenceslao Roces, Manuel Sánchez Arcas, Juan Rejano, Rafael Alberti, Juan Modesto, Julián Grimau... Todos ellos, y otros muchos merecerían estar hoy recibiendo esta distinción.





En este día recuerdo también con gratitud a un pedagogo ejemplar, que fue mi primer maestro, Don Angel Llorca, hombre de la Institución Libre de Enseñanza y amigo de Giner de los Ríos.





Soy uno de los supervivientes de una generación combustible que se quemó en las revoluciones populares y en las guerras del siglo XX queriendo cambiar el curso de la Historia. Si en España y otros países se vive hoy mejor, más libremente se lo debemos a esta generación que tuvo aciertos y errores, pero que en general hizo avanzar el progreso humano.





El mérito de esa generación no reside solo en su capacidad de sacrificio, sino en que supo ser fiel a principios y valores que siguen siendo actuales y que son patrimonio, avalorados por el espíritu crítico, de lo mejor y lo más lúcido de las nuevas generaciones.





Dais este título a un hombre que si por algo se ha distinguido ha sido por su actuación política, es decir, a un político. No se sorprenderán pues de que el contenido de mis palabras de hoy sea eminentemente político. Se que en estos tiempos no parece que esa condición esté muy apreciada. Es más corriente oír hablar mal que bien de los políticos y la política. Existe incluso una fórmula, la “clase política” que yo considero peyorativa y que se pronuncia las más de las veces con reticencia. Se refiere a personas que han escogido la política como una profesión, como una carrera, como una forma de ganarse la vida. No hace mucho tiempo las grandes familias destinaban a alguno de sus hijos a la política, del mismo modo que dedicaban a otros al sacerdocio o la milicia. Hoy esto ya no es tan frecuente, pero si sucede que algunos que no han tenido éxito en otras profesiones busquen abrirse camino en la política.



Yo estoy, por principio, contra la noción de “clase política”.





Me parece que el ideal del político fueron personas como el Dr. Juan Negrín, presidente olvidado del Gobierno de la República. Era un biólogo, un investigador, que trabajaba en su laboratorio intentando hacer progresar la medicina. Y al mismo tiempo fue un ciudadano que consideraba su deber como tal de participar en la vida política. En un momento la Historia le izó a la Jefatura del Gobierno y asumió su papel con toda responsabilidad. Otro tipo de político parecido pudo ser Manuel Azaña, un intelectual, un escritor, que se había interesado como ciudadano toda la vida en lo que se llama la cosa pública y que a los cincuenta años fue elevado a las funciones más altas. También citaría a Lluis Companys, fusilado por defender la libertad de Cataluña y España. O Pasionaria, una madre de familia, que luchando por los derechos de la mujer trabajadora se vio implicada en la política. Cito estos cuatro casos, pero sin duda hubo muchos más y en diversos campos ideológicos, que se ocuparon de la cosa pública, desde profesiones varias como ciudadanos, sin considerarla una carrera y que fueron distinguidos por sus compañeros y correligionarios con la confianza que les promocionó a altas responsabilidades.





Me inspiran el mayor respeto aquellos que se han encontrado siendo protagonistas de la política, al luchar por ideales de libertad y de justicia, que lo mismo podían llevarles al Parlamento y al Gobierno, que a ser víctimas de represiones, exilios, cárceles, incluida la pérdida de la vida. Se trata de gentes que nunca concibieron la política como una carrera personal sino como una manera de lucha por ideales y de servicio a los demás.





Los que la asumen como una carrera, como una profesión, para rodearse de una vida acomodada y si es posible, hacer fortuna, son quienes han llevado al descrédito esta actividad que debería atraer la participación responsable de todos los ciudadanos. Porque la política interesa y debe preocupar a la colectividad. La cosa pública nos afecta a todos, sin distinción. En definitiva de la política depende la suerte de cuantos forman un conjunto social y humano.





En nuestra sociedad hubo y hay gentes interesadas en fomentar el apoliticismo. El más singular fue aquel general que actuó casi cuarenta años como dictador y que aconsejaba seguir su ejemplo y “no hacer política”. Ninguno de los grandes grupos financieros que determina la política mundial hoy, manipulando gobiernos, instituciones y medios de comunicación confiesan fácilmente que están ahí haciendo política, usurpando las facultades de los ciudadanos. La despreocupación de estos por la política les deja a aquellos las manos libres para imponer un pensamiento que generalmente solo atiende a la defensa de sus intereses, o sea el llamado “pensamiento único” o “pensamiento correcto” que se nos trata de imponer.





Frente a esta situación, la Universidad es y debe ser cada día más un foco del pensamiento libre. Tenéis la misión de formar conocedores profundos de la cultura, las ciencias y la técnica, pero también la no menos digna de formar a hombres y mujeres animados por un espíritu humanista, hombres y mujeres que apliquen su gran potencial creador a impulsar el progreso de la Humanidad no solo en el dominio de la naturaleza, sino en el de las costumbres sociales, en la consideración de la libertad como el más preciado de los bienes.











La democracia moderna es el producto de una larga maduración de diversas condiciones en los que hoy son los países desarrollados. Maduración de las condiciones materiales de vida, creando unas posibilidades susceptibles de conseguir que todos acepten unas reglas comunes de convivencia social y política. Maduración de la cultura general. Se trata de una conquista alcanzada por cada pueblo, cuya aceleración y extensión a otros pueblos solo puede alcanzarse por medio de la solidaridad internacionalista. Pero es una quimera pensar que la democracia puede imponerse exportándola de un país a otro por la fuerza de las bayonetas y de las bombas. Así no ha llegado a la democracia ningún pueblo. Así se han construido imperios, basados en la opresión de unos pueblos por otros, no democracias.





Dignificar la política como tarea de todos, devolver su prestigio a una función tan esencial, impedir que la política sea arrebatada al pueblo y monopolizada por poderes financieros irresponsables y lograr que esté viva en las instituciones democráticas y en la calle, conseguir que la fuerza no desplace a la política en las relaciones internacionales, es hoy una de las tareas que nos corresponden a todos y especialmente a los universitarios.





Se que soy ya un hombre del pasado con todas las cicatrices y las frustraciones de una generación prácticamente desaparecida. Pero aun me domina una impaciente preocupación y curiosidad por el presente y el futuro que aguarda a la sociedad humana. El planeta se ha hecho más pequeño, gracias al avance de la civilización, a los descubrimientos humanos que se aceleran cada día. Sigue habiendo fronteras, continentes y océanos pero ya no hay barreras que separen a los humanos. En este planeta nos vamos conociendo y mezclándonos todos sin distinción de culturas o etnias. Y los políticos de otros tiempos, el modo de pensar de otros tiempos se nos van quedando estrechos y ya no podemos buscar inspiración solo en la tradición. Estamos obligados a innovar, a descubrir, a inventar políticas. Los políticos tenemos que reconocer que los hombres de ciencia van muy por delante de nosotros. La conciencia social avanza más despacio que la ciencia.





Los problemas más serios de esta época pueden provenir precisamente de este desfase entre el pensamiento político y la realidad social que cambia aceleradamente. Tengo la impresión de estar ante un cambio de época del que parecemos no ser plenamente conscientes.





A mi entender la contradicción más grave hoy, es la división del planeta entre el Norte rico y desarrollado y el Sur pobre y más precisamente la diferencia entre Occidente y Oriente. Ese problema no es nuevo, es tan viejo como el sistema capitalista. Lo nuevo es que ha adquirido dimensiones abrumadoras, gigantescas, que modifican su misma naturaleza y lo hacen muy diferente. ¿Acaso nos percatamos en Occidente, de que las barreras que separaban a ambos mundos en otras épocas han desaparecido?. ¿Percibimos la realidad de que Oriente ya está aquí en Occidente, el Sur ha subido al Norte y que estamos ya a años luz de la época colonial?





En dicha época las distancias de todo orden eran inmensas y los pueblos coloniales aceptaban por ignorancia e impotencia el statu-quo impuesto por Occidente. De vez en cuando se producían sacudidas sísmicas, la guerra de los boers, la de Cuba o Filipinas, la revolución mexicana... La represión y las medidas militares calmaban la situación. Más tarde la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia animó poderosos movimientos revolucionarios de China y otros países. El bloqueo y la guerra fría o caliente fueron la respuesta de Occidente.





Pero hoy el problema ha alcanzado unas proporciones y una intensidad que deja muy atrás estos acontecimientos. Como una corriente imparable Oriente se ha acercado a Occidente, el Sur al Norte. Los pueblos de Oriente y el Sur han tomado conciencia de un reparto de las riquezas mundiales desigual e injusto, de unas diferencias que con el paso del tiempo se han hecho más abismales e intolerables. Y no se resignan, decididos a ponerle fin.





La cuestión ya no se resuelve como en otros tiempos con el envío de las tropas coloniales a morir a un lejano punto del planeta. Hoy nada queda lejano. El problema ya lo tiene Occidente en su propio territorio o en su “patio trasero”. Así cuando los gobernantes americanos llevaban varios años festejando su éxito en la guerra fría, convencidos de la “invencibilidad” de su poderío, un día de septiembre un comando formado e instruido en su propio territorio, derribaba con aviones americanos las Torres Gemelas.





La primera reacción en Occidente fue de indignación y protesta ante la matanza de miles de inocentes. Pero a estas horas cabe preguntarse si la respuesta a este atentado fue acertada. Consistió en el envío de un Ejército a Afghanistán, para derribar el poder de los talibanes y capturar a Bin Laden.





Una expedición colonial más, pero con armas mucho más destructoras y sofisticadas que las clásicas, a las que se atribuyó un poderío definitivo y para cuyo intento de “legitimación” se disponía de un testaferro, un político, originario de los territorios visados, llegado en los furgones del invasor.











La operación de respuesta al ataque de las Torres Gemelas, iniciada por el Gobierno de los grupos petroleros y armamentistas que encabeza el presidente Bush, bajo esa justificación aparente, resultó tener una significación importante para la implantación de bases americanas en países del Asia Central donde existen importantes yacimientos del oro negro.





Que la intención real de la operación colonial era más el petróleo que castigar a los terroristas de las Torres Gemelas, se confirmó con la invasión de Irak. Aquí el pretexto de las Torres Gemelas no sirvió y se inventó el de las supuestas “armas de destrucción masiva de Sadam”. Esta vez el Consejo de Seguridad no apoyó al Gobierno Bush. Y los EE.UU. se lanzaron a la invasión con el apoyo británico -decidido por el Señor Blair-y el del Gobierno español de aquel momento.





Las dos operaciones han resultado un tremendo fracaso. No han servido para disminuir el terrorismo, sino que lo han incrementado. Un político estadounidense, el Sr. Brzezinski ha escrito una terrible profecía: que un atentado en su país, con armas de destrucción masiva “es solo una cuestión de tiempo”. Bin Laden y los inductores del atentado de las Torres Gemelas no han sido castigados, han desaparecido en las montañas afganas, y solo sabemos de ellos regularmente por emisiones de televisión en las que desafían al Sr. Bush. Ni siquiera las operaciones de guerra han sido útiles para garantizar el control del petróleo. El barril de este se ha encarecido en varias veces sometiendo la economía mundial a una dura prueba. Eso sí los negociantes petroleros, entre los que se encuentran los gobernantes de EE.UU. deben estar “disfrutando” con las insólitas ganancias que esta situación les procura.

A la vista de tales consecuencias, parece evidente que los políticos que las han provocado actuaron irresponsablemente, con criterios que desembocan en desastres perfectamente evitables.





En Occidente pugna por imponerse un pensamiento sustentado por buena parte de los políticos en activo que consiste en considerar que hay que secundar las iniciativas bélicas de EE.UU., aunque no nos parezcan inteligentes ni adecuadas. ¿Por qué se aceptó una política que provoca desastres mundiales y que puede llevarnos a otros todavía mayores?. Pienso que la razón reside en que muchos siguen sin comprender la nueva situación en el mundo, decidiéndose por soluciones e ideas propias del pasado. Aquí se pone de relieve la falta de espíritu creador, la ceguera ante los profundos cambios de buena parte de lo que llaman la “clase política”.





Sin embargo es en Occidente y particularmente en Europa (por su historia y su cultura, por hallarse en un continente que confina y está más directamente en contacto con el mundo pobre y por tanto que podría ser el terreno en que terminase desarrollándose el grueso de una guerra de civilizaciones) donde es lógico que comience a producirse un cambio de las políticas tradicionales propias del colonialismo. Para que las cosas cambien en el planeta, tienen que comenzar cambiando en Occidente. De aquí puede empezar a surgir esa política de alianza de las civilizaciones que propuso el Presidente Rodríguez Zapatero. Insisto: hace falta que algo cambie en Occidente para cambiar el mundo. Si no somos capaces de impulsar un cambio de fondo en la política occidental no es posible alcanzar la mencionada alianza y eso sería una fuente de desastres incalculables.





Todo lo dicho abunda en la necesidad de hacer avanzar el pensamiento político, de abordar los nuevos, novísimos problemas del mundo de hoy con nuevos enfoques, nuevas ideas, nuevas políticas. El terrorismo es un mal insoportable pero insoluble con los procedimientos caseros del viejo colonialismo y deberíamos afrontarlo con remedios modernos, más inteligentes y eficaces.





El problema de fondo es que la convivencia pacífica en un mismo planeta de un mundo pobre y un mundo rico, que al día de hoy están muy cerca uno de otro, mezclándose, interpenetrándose, sin barreras que no sean ideológicas o religiosas ya no es posible. Y el terrorismo encuentra su excusa en la desigualdad lacerante, la opresión, en la imposibilidad de sostener un sistema de dominación por la fuerza aunque ese sistema fuera posible en otras épocas e incluso en ellas contribuyera al esplendor de Occidente.





Y no es posible porque si la fuerza militar de Occidente es infinitamente superior a la de otras épocas, las armas ya no son recurso suficiente para dominar la protesta. Y además las armas, incluso las más modernas, están cada vez más al alcance de todos, incluso de los más desprovistos de riqueza. Ahora pueden atacar no en un territorio lejano, sino en el corazón mismo de Occidente, en sus ciudades que han dejado de ser inexpugnables para ellos.





Puede haber políticas circunstanciales —la colaboración de las policías y los servicios de inteligencia— que reduzcan las posibilidades de los terroristas. Pero está demostrado que la guerra contra el terrorismo es un fracaso. El mundo desarrollado no está en condiciones de mantener una guerra contra el mundo pobre sin negarse a sí mismo, sin destruir su propia cultura y civilización.





A estas alturas incluso la superpotencia mundial no podría pretender dominar militarmente el planeta sin atraer sobre sí misma consecuencias tan desastrosas que resultarían intolerables para su propia población y producirían su propia implosión.





No olvidemos además que el mundo rico es un mundo que envejece, con una población de ancianos cada vez mayor, mientras el mundo pobre es un mundo de gentes más jóvenes, que tienen muchas razones para no conceder a la vida el valor que le damos nosotros.





Por eso estamos necesitados de nuevas políticas capaces de asumir la realidad del mundo tal como es hoy.





Necesitamos políticos que hablen menos de guerra, que renuncien a considerar ésta como un instrumento de la política, cuando las armas nucleares y otras de destrucción masiva han hecho imposible la célebre fórmula de Clausewitz.





Políticos que empiecen por plantearse que hay una necesidad profunda de revisar la distribución actual de las riquezas del mundo y hay que ir resueltamente a la supresión de las tremendas desigualdades existentes.







Políticos que comprendan que hoy se derrochan riquezas en gastos improductivos que bien empleadas podrían terminar con el hambre y la indefensión de la salud, que hoy se enseñorea de continentes enteros.





Políticos que comprendan que el nuevo orden mundial debe forjarse con la paz y la solidaridad, el respeto mutuo entre pueblos, razas y culturas y que entiendan que el planeta es la casa de todos que hay que mantener viva y sana en beneficio de la Humanidad, convencidos de que el futuro se llama Igualdad.

Soy un hombre formado en la tradición marxista revolucionaria del movimiento obrero. A ella debo todo lo que soy y recuerdo con gratitud a los maestros que me hicieron así. No creo que puedan ser considerados en la época de hoy totalmente muertos y enterrados. Pienso con el filósofo Derida que Marx no ha muerto.





Pero también comprendo, alejado de todos los dogmatismos que los nuevos políticos y la renovación de la política puede surgir y articularse en una fuerza social moderna, formada por hombres y mujeres, de raíces ideológicas y filosóficas diversas. He conocido a lo largo de mi vida personas y movimientos de raíz cristiana que actuaban como portadores de las causas más progresistas. Un ejemplo que puede simbolizar a todos ellos fue mi amigo Alfonso Carlos Comín. He tratado a musulmanes que abrazaban resueltamente las causas progresistas con entereza e incluso espíritu de sacrificio.





Un docto amigo aquí presente hoy conocido más bien co mo persona de derecha suele decir una frase llena de sabiduría “Hay que ser conservador de lo que merece ser conservado. Pero al lado de esto ¡hay tantas cosas que debemos cambiar”...!





Muchos hombres y mujeres que, hemos vivido, atravesado diversas experiencias sin cerrar los ojos ante las realidades y que estamos preocupados por el futuro del género humano podemos coincidir hoy en soluciones políticas innovadoras para los nuevos tiempos, aunque provengamos de campos distintos.





Por otra parte, en las nuevas generaciones crece y se extiende la idea de que a esta sociedad hay que cambiarla profundamente. Estas generaciones no tienen las mismas ataduras ideológicas que las anteriores y son poco inclinadas al dogmatismo. Ellas pueden escuchar este mensaje más fácilmente.





Somos numerosos y diversos los que pensamos en un movimiento político social, muy fluido, muy plural en sus orígenes, de ciudadanos y ciudadanas por el cambio de Sociedad, capaces de apoyar a los nuevos políticos y hasta de promocionarlos desde sus propias filas.





Hace ya muchos años que pensé en que el cambio en nuestro país y en el mundo desarrollado tenía que venir impulsado por una alianza de las fuerzas del Trabajo y de la Cultura. Sigo pensándolo en el día de hoy y creo que para proclamarlo no hay tribuna más indicada que la que me ofrece la Universidad Autónoma de Madrid.





Las gentes sencillas esperan mucho de vosotros. Depositamos una gran esperanza en que estas instituciones formen excelentes científicos, técnicos, personas de cultura. Pero tanto como eso esperamos que forméis espíritus libres que sientan la responsabilidad de constituir por su educación una vanguardia en la tarea de hacer progresar a nuestros pueblos y en general a la Humanidad, que consideramos como un todo solidario, no como un conjunto de tribus irreductiblemente enemigas dispuestas a destruirse la una a la otra.





Ahí quedan las palabras de un hombre que personalmente ya no tiene porvenir, pero que ha llegado hasta el día de hoy obsesionado por el futuro y animado por el sueño de otro mundo, un planeta poblado por mujeres y hombres emancipados, plenamente libres. Mi generación y las generaciones pasadas lo intentaron sin conseguirlo plenamente. Yo pongo mi esperanza en manos de las nuevas generaciones.





domingo, 9 de septiembre de 2012


APRISMO,SI... POPULISMO, NO.


Es un honor poder intercambiar opiniones con Maestros del aprismo, como Daniel Bautista, Augusto Valqui y Alfonso Salcedo. De todos ellos en su momento aprendimos algo más para ser mejores apristas.
Pero para no perder el hilo del inicio de este fraterno, ilustrado e importante debate, debo recordar qué fue lo que nos hizo marchar hacia la filosofía aprista. Alfonso Salcedo preguntó cómo podía entenderse el Frente Único aprista hoy, cuando la sociedad ha cambiado radicalmente respecto a la que conoció la generación fundadora.
Ahí surgió mi respuesta, rescatando el método de análisis de la realidad social. De ahí a la filosofía no hubo sino un paso, que lo ha sintetizado magistralmente Daniel Bautista, verdadero ideólogo del aprismo, desarrollador de la teoría del espacio tiempo histórico como método científico de estudio de la realidad social. Sin embargo muy poca gente conoce de su aporte, reflejo de la paupérrima situación en que se encuentra la producción teórica aprista desde hace 30 años.
Y es que desde 1982 progresivamente se ha desactivado la reflexión teórica, para someterla a enfoques ajenos a nuestra ideología y doctrina, como lo reconoció Alan García en su libro Modernidad y Política en el siglo XXI. En los 80 se sometió al velasquismo y en el siglo XXI se ha sometido al neoliberalismo, en ambos casos nunca al aprismo. Pero nunca sin abandonar su kantismo economicista, por ello su incapacidad de comprender realmente el aprismo, que trasunta los linderos de la sola producción económica para adentrarse luminosamente en las oscuras aguas de las relaciones sociales, planteando una nueva sociedad, sustentada en principios morales pero con estructuras reguladas de interacción social. Por eso, la revolución aprista es integral, no se queda en la simplista modernización económica, como pretenden los "nuevos" apristas, pasados por agua caliente. Si nos quedáramos con esa perspectiva nada nos diferenciaría del populismo de derecha (reuérdese agudo lector esa mano derecha en alto, señalando el "adelante", que imita García Pérez de Fernando Belaunde). No es casualidad la desmovilización social del Partido, olvidando la concepción de transformación de la sociedad vía la obra de organización ciudadana y popular que nos legó Haya de la Torre. García Pérez no cree en esa obra, para él lo único que prima es la economía. Tanto tienes tanto vales. Por eso si va a la CONFIEP, la COMEX, la SNI, no va a los sectores, al Aula Magna a capacitar a la ciudadanía . Ahí no hay rentabilidad social ni política. "Sobre esa gente no hay nada que hacer, salvo pedirles el voto periodicamente". Se actúa sobre el Fenómeno (economía), no sobre el nóumeno (las relaciones sociales). ese es el fundamento de su filosofía, vuelto principio de moral política.
Pero cabe hacer la pregunta, como severos analistas del devenir social, ¿no tendrá acaso razón? 
La perspectiva pesimista nos diría que asi es, que el gran capital es el que conduce el devenir social. Nada más falso en el Perú. Bien recordaba Alfonso SAlcedo la ingente migración del campo a las ciudades desde los años 40 del siglo pasado, que retratara majestuosamente Matos Mar en su clásico "Desborde Popular y Crisis del Estado". Pero esa modernización alternativa no es la del gran capital, ni siquiera fue promovida, menos apoyada por aquél. La modernización popular, como preferiría llamarla, es obra de la combinación de costumbres sociales, tradiciones culturales y adaptación de tecnologías económicas, que luego trascendieron a la política. Como se ve es cultura, sociedad, economía y política. Hoy en día esa transformación social es el sustrato de nuestro mestizaje. Se expresa en la gastronomía, la música, la microempresa, las nuevas formas de acción política. ESE ES EL NUEVO PERÚ. Que está surgiendo en un proceso incontenible desde hace poco más de 30 años.
Pero es un proceso con triunfos y fracasos, con idas y venidas. Si el aprismo fue el conductor de la primera modernización de los años 30. Hoy, ese proceso es espontáneo y sin conductor conocido. El Apra bajo la conducción de García Pérez ha sido incapaz de engancharse con esa dinámica. De ahí su fracaso en las elecciones regionales, locales y nacionales.
No es solo cuestión de candidatos, es fundamentalmente, cuestión del planeamiento estratégico del Partido.
¿Qué ha habido hasta ahora? Populismo, simplón y lirondo. Tal como lo hizo Odría con sus Grandes Unidades Escolares, el Seguro Social, las Unidades Vecinales, el Estadio Nacional, etc. Si la obra social hace a un gobierno transformador, Odría podría reclamar ese privilegio, según nuestros "dirigentes"!!!
Hecho ese deslinde, para continuar con la senda emprendida, cabe hacernos la pregunta ¿por qué no dejar que la sociedad discurra por su camino dejándose llevar por la libre iniciativa? Por una razón sencilla, en la Sociedad la libertad está restringida por quienes tienen el Poder, sea éste económico, social o político. De manera que la libertad solo se da para que decidan los que tienen poder. El resto que no tiene libertad, ve su vida sometida a los mandatos de quienes detentan el poder. El problema mayor de nuestros países es que quienes tienen poder ni siquiera saben usufructuarlo. Por ello, a diferencia de otros países que hace 50 años eran los más subdesarrollados, hoy no lo son más, en tanto que el nuestro ha visto perder su tiempo, sino sus recursos a manos de ladrones tipo Fujjimori y Montesinos. 
He aquí entonces la confirmación de la necesidad del Partido de la Transformación Social, bajo los principios de la Justicia Social con Libertad. UN partido que conduzca a la Sociedad en su totalidad por los caminos del desarrollo, sin que se cometan  los errores de otras sociedades que no han administrrado bien sus procesos y ahora sufren las consecuencias (México, Brasil, con altos índices de delincuencia, violencia, drogadicción, desigualdad social).
Esa tarea, bajo el liderazgo de García Pérez en los últimos 30 años, no se ha cumplido. Principalmente por sus limitaciones filosóficas y doctrinarias.
Si el Partido Aprista Peruano, desea retomar el camino legado por la generacion fundadora, encabezada por Haya de la Torre, debe ser autocrítico y hacer a un lado el modelo García Pérez. El caso contrario es la sumisión a proyectos políticos ajenos a los del aprismo y su liquidaciónm política, como le ha ocurrido a otros partidos hermanos en América Latina. Estoy seguro que con estos intercambios de opinión, estamos contribuyendo a que no sea así.
 

SOBRE LA FORMACIÓN FILOSÓFICA DE HAYA DE LA TORRE Y LAS TENDENCIAS

Con el mayor de los respetos me permito discrepar del c. Augusto Valqui en dos aspectos específicos respecto a sus apreciaciones transmitidas el último miércoles. La primera sobre la formación filosófica de Haya de la Torre y finalmente sobre la existencia de tendencias en el Partido. Trataré de ser breve.

Haya fue hegeliano, no kantiano. Para afirmar ello, me baso no solamente en el relativo corto tiempo que pude aprender de él de los años 1975 a 1978, en los coloquios, los parlamentos universitarios y esporádicamente la Escuela de Dirigentes en la Casa del Pueblo, sino también de la lectura sistemática de sus Obras Completas. El sello de su hegelianismo estuvo en su concepción de transformació n de la sociedad, expresada en el concepto de Revolución, insertado tanto en el nombre del Apra como en su programa político. Kant intenta conciliar la discusión filosófica de su época, entre la acción sobre la materia y la acción sobre lo que en su época denominaban "espíritu". Su solución estuvo circunscrita a la cantidad y calidad de los conocimientos de su época. Las ciencias naturales se habían desarrollado y tenían posibilidades de actuar y dominar la materia. En tanto, las ciencias dedicadas al tema del espíritu, ni siquiera existían como tales. Por ello su solución fue muy práctica, sobre los fenómenos naturales se puede actuar. En tanto que sobre el nóumeno, la sustancia, el empuje espiritual, lo que ahora llamaríamos las condicionantes socio culturales, éstas no se pueden conocer cabalmente y por tanto no se puede actuar sobre ellas. Ahí - para Kant- solo cabe la ética. Hagel, llega después que Kant y acaba con esa disquisición, planteando la unidad de la realidad. Espíritu y materia forman parte de un mismo conjunto. El espíritu se enajena en materia, pero actuiando sobre sí mismo se volvera a conciliar espíritu y materia como un estadío superior. Como se verá hay diferencias muy claras entre ambos filósofos. Mientras que los kantianos congelados, argumentan que las relaciones sociales son inconmovibles y hay que dejarlas a la deriva, solo invocando a la ética de las personas; para Hegel, desde las ideas se puede y se debe actuar sobre la materia. Es decir desde las relaciones sociales y culturales transformaremos la naturaleza (la economía) de acuerdo a los objetivos que nos planteemos.
Éste último es el camino escogido por Haya de la Torre, eso está tanto en su accionar político personal como en sus planteamientos ideológico doctrinarios.
El kantismo es el contrabando que los poderosos de la economía nos quieren inculcar para actuar sobre la naturaleza, pero sin actuar sobre las relaciones sociales, en el caso indoamericano, sobre las relaciones de dominación que el gran capital internacional ejerce sobre nosotros, haciendo uso de los instrumentos, no de Kant, sino de Hegel, porque su dominación es económica, política, social y cultural.
Recuerdo mucho una frase de Víctor RAúl en uno de sus Coloquios, "hay cosas que de puro sabidas se olvidan". Tantos años de oscurantismo ideológico, con la complicidad de los presidentes de las comisiones nacionales de ideología (en el último circo llamado Congreso Nacional se eliminó la Comisión nacional de Ideología y Doctrina, con la creencia que podrían evitar que se reaviven estos provechosos intercambios de información) han ocasionado que nos olvidemos de estos temas que deberían ser parte de nuestro común conocimiento.
Finalmente, yo sí estoy convencido que hubo tendencias al interior del Partido. Y estoy más convencido aún que el Partido fue más fuerte cuando convivían todas las tendencias que cuando la discusión entre esas tendencias luego se convirtieron en polémicas insalvables, que terminaron con el alejamiento de grandes y valiosos compañeros, muchas veces solo por obra de intrigas y conspiraciones que se orquestaban por creadores de mentiras que trataban de crear círculos de acero (argollas) para impedir que el Jefe se enterase de la verdad. Yo estoy seguro que no hay compañero que haya militado en el Partido antes de los años 80, que no pueda hablar de un compañero o compañera que se alejó de nuestras filas por obra de la calumnia y la mentira.
Lo más perjudicial en un Movimiento Político es el culto a la personalidad. Esa es la estrategia que usan los mediocres para cerrar el paso a los más capaces. Es cierto que todos en el Partido reconocían a Víctor Raúl como la encarnación del ideal, hecho que se ganó por su propio sacrificio. Haya no pedía nada que él mismo no hubiese hecho antes. Nunca será buen general, quien antes no fue buen soldado. Lo que no implicaba que no fuese humano y como cualquiera tuviera aciertos y errores, de ahí la importancia de la crítica, autocrítica y mutuo crítica, que él mismo aceptó y propició en el Partido. Por eso estableció una institucionalidad que funcionaba, aún estando alejado del país. Por eso promovió la secretaría colegiada y el equilibrio de poderes, entre una Comisión Política y el Comité ejecutivo Nacional, diferenciando las funciones, no solo por el tema operativo sino para evitar la concentración de poder.
Como dije en mensaje anterior, sirve conocer la historia para no cometer los mismos errores. La trascendencia del aprismo consiste en su rol transformador de la sociedad, no en aggiornarla para hacer menos dolorosa la explotación que se ejerce sobre el pueblo y la nación en su conjunto. Y, por último, el aprismo es una obra colectiva que sobrevivió a la muerte de su propio fundador, donde no hay mesías, sino el legado moral, doctrinario y revolucionario que aún recuerda el pueblo y que espera sea rescatado, para la consecución de sus más caros ideales.

UNA OPINIÓN


Decir que primero es la reorganización del partido y después se verá el tema de Alan García, es como intentar ponerse primero los zapatos y encima los calcetines.


En cualquier país del mundo, con un sistema de partidos más o menos orgánicos, se siguen ciertas reglas. El partido que gana unas elecciones (sea en primera o segunda vuelta), es el que gobierna con su programa u oferta electoral. Gobierna con sus equipos, sus cuadros, sus profesionales, incluyendo a sus aliados. Ésto no ocurrió en el 2006.
 
No solo fue un capricho, una dejadez, un descuido...formó parte de una negociación liderada por Alan García y fielmente seguida por Jorge del Castillo con la tolerancia de Mauricio Mulder (que creía sería bien recompensado). García echó al PAP del gobierno (con su programa y equipos) como muestra de "confianza" al emporio Agro/minero-exportador.

Un partido bien organizado, con fuerza parlamentaria y apoyos sociales, se hubiese rebelado y usado su poder institucional, público y social contra este nuevo "veto" (ya no de las FFAA como en 1962), sino de la oligarquía y poderes fácticos amafiados.

Alan García, renunció al liderazgo Aprista, se volvió "independiente" y cedió todos los espacios y decisiones al grupo que sostiene un modelo de exclusión social que el mismo García siempre combatió y llamó "nuevo totalitarismo".Se comportó como un autentico quintacolumna de la derecha. Para justificarse, se "Belaundizó", decretó el fin de Haya de la Torre y se dedicó a las "obras", como si fuese la gran novedad. Lacayos como Mulder inventaron apurados un "discurso" huachafo e ignorantón, que llamó "izquierda" a la claudicación.  

¿Porque el partido no reaccionó? Mulder fragmentó, desmovilizó e intentó confundir a los apristas. Los viejos se acomodaron y los jóvenes se sumaron al clientelismo operado desde la PCM y sus múltiples recursos externos. Los eventos públicos se cancelaron y comenzaron las expulsiones sumarias, las destituciones y la poda del padrón. Puro Stalinismo.

Todo esto fue oportunamente denunciado por las distintas corrientes de la izquierda aprista. Salvo a un par de mercenarios, no pudieron comprar al resto de las redes.  

Y la borrachera de de números sobre la disminución de la pobreza o "las obras", notoriamente infladas, fue el gran bálsamo, con frases-marketing..."El mejor gobierno de la historia de la república", etc. Lo vemos de nuevo, como se reeditan fantasías com"La mayor cantidad de obras en los últimos 60 años", donde se incluyen a las obras de los gobiernos regionales y alcaldías. Pura abyección de sinvergüenzas    

El Alanismo no se hizo la menor autocrítica, se concentró en la política de facciones y asumió como propio al modelo que combatió. A eso le llamaron "pragmatismo" y no era más que una vulgar traición.

Ha sido tan pragmática la toma de decisiones que una Comisión Política con poderes inventados se dedicó a desarticular lo poco que quedaba del PAP, con el tema de las candidaturas para el 2011. 

Los partidos se reorganizan luego de alguna catástrofe política. Y el autodenominado "mejor gobierno de la república" nunca tuvo la más mínima voluntad para reorganizar al PAP, desde su perspectiva no era necesario. Bastaba con echarle la culpa a Del Castillo que ante el hundimiento, optó por el desafío abierto y mantuvo su aparato personal como si fuera todo el partido.

El problema es Alan García, y subsidiariamente, el problema es Jorge, es Mulder y los cuarentones olisqueando el acomodo.

Urge que surjan nuevos liderazgos, pero estos se construyen paulatinamente, incluso en condiciones negativas sumamente duras.Los liderazgos emergentes pocas veces son institucionales, son opositores. Y estamos en una situación tal, que incluso los sectores a quienes se busca representar, no quieren sabe nada con el PAP. Mejor solos que mal acompañados o mal representados.

Mulder no es la alternativa a Jorge y Jorge no es alternativa a Alan. Es la misma costra, por más líos que surjan entre ellos.

¿Alguien cree que Alan García no intentará ser candidato para el 2016?...Lo niega ahora, mañana lo afirmará...

Y algunos dicen que primero se debe reorganizar y luego se verá. En realidad, trabajan para García, para su candidatura.

Los Apristas no deben ser furgón de cola de la derecha a través de frentes o coaliciones. Las izquierdas al menos tienen ideas, la derecha solo intereses.

Cualquier reorganización del PAP bajo hegemonía alanista, será simplemente una simulación. García estará entonces doblemente convencido que su línea es la correcta, que nunca se equivoca y que puede repetir su estrategia para el 2016. Los apristas no son problema.

Convención del Mar, Artículo 54 y referéndum popular

por Alfonso Benavides Correa



“En el futuro, será el mar de las grandes decisiones, de los retos y las réplicas, el tablado para un acto más del drama eviterno de la disconforme y angustiada humanidad. Y frente a ese mar, con una costa de 2,000 kilómetros de agua propia, soberana, territoriales de 200 millas, para las que no admite concesiones, recortes ni arbitrariedades, está el Perú: País miembro, por lo tanto, de la gran comunidad de naciones del Pacífico, compartiendo derechos y responsabilidades, beneficiándose con las ventajas de su privilegiada posición y aceptando al mismo tiempo el desafío o la amenaza de permanentes peligros. Y al Sur del Perú – no está demás recordarlo, aunque parezca innecesario – está Chile”.
Hermann Buse de la Guerra
Perú-Chile

Discordia en el Pacífico


Quienes propugnan la inconstitucional y claudicante adhesión del Perú a la Convención del Mar sostienen, con error manifiesto, que el Decreto Supremo por el que, el 1 de agosto de 1947, el presidente de la República doctor José Luis Bustamante y Rivero proclamó la Soberanía del Estado y la Jurisdicción Nacional sobre el mar adyacente a las costas del territorio nacional en una zona comprendida entre esas costas y una línea imaginaria paralela a ellas y trazada sobre el mar a una distancia de doscientas millas marinas, no constituyó una proclamación de mar territorial porque no contuvo esta expresión.

En su Historia de las 200 millas de mar territorial anota Andrés Aramburú Menchaca que:

“Proclamar la Soberanía del Estado sobre el territorio, un grupo de población, una zona aérea o marítima significa declarar que la acción jurisdiccional o de control, que va a seguir a esa declaración, no procede de una autoridad extraña al Estado declarante, sino que brota de la propia actividad de su voluntad jurídica. El concepto de soberanía indica, por lo tanto, el origen o fuente de donde surge la competencia o autoridad para ejercitar actos de control o jurisdicción sobre algo. La jurisdicción es el derecho que asiste al Estado para regular, por medio de normas obligatorias, tanto el ejercicio de la autoridad estatal como la actividad de los individuos que se hallan dentro del territorio nacional. Tal facultad comprende, además, la de crear Tribunales para juzgar infracciones al ordenamiento jurídico y la de poner la fuerza pública al servicio de las decisiones de la Autoridad. El concepto anterior nos permite apreciar que, en toda jurisdicción, se manifiesta una soberanía estatal. Puede decirse que la jurisdicción es la soberanía en actos; y que, al contrario, la soberanía no es sino la jurisdicción en potencia. Jurídicamente no cabe jurisdicción sino allí donde se ejerce soberanía y la soberanía no puede ser ejercida sino en el área de dominio del Estado o sea en su territorio y sus aguas territoriales”.

El histórico Acto Declarativo del Perú en 1947 fue por esta razón objeto de observaciones y reservas de parte de Gran Bretaña y Estados Unidos de América en razón de que “Los derechos declarados excederían las líneas generalmente aceptadas para las Aguas Territoriales”.

Con referencia a las reservas formuladas por Gran Bretaña refiérese el doctor Enrique García Sayán en sus “Notas sobre la Soberanía Marítima del Perú”, a los actos en virtud de los cuales proclamó su derecho a las minas de carbón debajo del mar inglés, a las pesquerías sedentarias de perlas en torno de Ceylán, a los bancos de ostras en torno a Irlanda y a otros recursos del suelo submarino situado mas allá de las tres millas. El doctor García Sayán, quien como Ministro de Relaciones Exteriores refrendó el Decreto del Presidente Bustamante y Rivero, también hizo notar que, como consecuencia de estos desarrollos, la idea de la libertad de los mares, pese a su reiteración en la Carta del Atlántico, había perdido el carácter absoluto y hasta “tiránico” que le imprimieron, como lo apunta Gilbert Gidel en “La Plataforma Continental ante el Derecho”, las grandes potencias marítimas a partir del siglo pasado. La idea, por lo demás, continúa García Sayán no subsiste en toda su plenitud ni siquiera referida a la libre navegación. Y ello no por efecto de las proclamaciones, en todas las cuales se le rinde tributo, sino por acción proveniente de la mayor potencia marítima contemporánea: Estados Unidos de América. Las “Zonas de Peligro” creadas por los Estados Unidos en torno a las islas del Pacífico en las que realiza explosiones nucleares experimentales importan una restricción, y de las mas serias que es dable imaginar, al pasaje inocente.

Cercana, estrecha y fundamental relación con las 200 millas con jurisdicción y soberanía en el mar fue el affaire Onassis que con repercusiones mundiales, hizo acreedora a la posición peruana de evidente respetabilidad internacional.

En efecto. El 4 de agosto de 1954 Aristóteles Onassis envió una flota ballenera desde Alemania, con el propósito explícito de desafiar la posición peruana sobre el límite. Ante el embarazoso desafío público de Onassis, el Perú solicitó a Panamá, en cuya matrícula estaba registrada la flota, que informase a los navíos de Onassis acerca de los reglamentos peruanos y les pidiese que se abstuvieran de capturar ballenas sin obtener previamente los permisos pertinentes. Panamá rehusó. La flota salió de Panamá con destino al Perú el 25 de agosto de 1954. El 13 de noviembre un vocero de Onassis en Hamburgo anunció que la flota había realizado sus objetivos “dentro de la zona de 200 millas reclamadas por Perú a pesar de los anuncios de que sería capturada”. Dos días después, la Armada Peruana capturó dos balleneros de Onassis y, de ese modo según Daniel A. Sharp en “Estados Unidos y la Revolución Peruana”nasO evitó la humillación internacional y las posibles consecuencias políticas. Pocos días después fueron capturados otros tres barcos incluido la nave factoría denominada irónicamente “Olimpic Challenger” (El Retador del Olimpo). La expedición asegurada por el Lloyd de Londres contra el riesgo de apoderamiento más allá de las 3 millas, fue multada en la suma de US$.3’000,000.00 por el Capitán de Puerto de Paita.

Con el pago por el Lloyd de Londrés – que cubrió el riesgo de incautación de las naves de Onassis de la citada multa de US$.3’000,000.00 impuesta en el fallo que pronunció el 26 de noviembre de 1956 por el capitán del puerto de Paita a los capitanes de las 5 naves capturadas, quedó formalmente cerrado el caso Onassis al que, poco después, sucedieron los incidentes con los “Tuna Clippers” norteamericanos: el buque factoría “Tony Bay” y el pesquero “Western Clipper” pertenecientes a la “Trans - Pacific and Packing Co.”. La protesta de los Estados Unidos fue considerada improcedente por la Cancillería peruana por haber reconocido los propios interesados, o sea los capitanes de los barcos infractores, la jurisdicción y soberanía del Perú al pagar, sin reservas, la multa que les fue impuesta. No obstante ellos, a despecho de la advertencia implícita en las sanciones impuesta a la flota ballenera de Onassis en noviembre y a los “Tuna Clippers” norteamericanos en enero, la presencia de toda una expedición de “Tuna Clippers” norteamericanos fue advertida a mediados de febrero ejercitando actividades pesqueras sin licencia de la autoridad peruana, en la zona norte del litoral, a pocas millas de Máncora. Recuerda el mismo García Sayán que, destacadas nuevamente unidades de nuestra Armada, capturaron éstas el 18 de febrero hasta 8 pesqueros, entre ellos el buque madrina “Alaska Reefer” de 860 toneladas al tiempo que otras 4 embarcaciones que integraban la flota, procedente de puertos de la costa oriental de los Estados Unidos habían logrado evadir la persecución de los destroyers peruanos.

Es importante destacar que, como muy bien lo expresó el distinguido Canciller del doctor Bustamante y Rivero, “Las sanciones consistentes en las multas de US$3’000,000.00  y de US$.5,000.00 impuestas respectivamente, en el caso de las naves de Onassis y en el de los “Tuna –Clippers” apresados en el Callao, SE BASAN EN DISPOSICIONES LEGALES INTERNAS CONCERNIENTES AL MAR TERRITORIAL que, automáticamente, se hicieron aplicables HASTA LA EXTENSION DE 200 MILLAS, a partir del Decreto de 1947 que el Fallo de la Autoridad Naval del Puerto de Paita menciona”.

Entretanto, el 18 de agosto de 1952, Chile, Ecuador y Perú recusaron en histórico acuerdo trinacional “La antigua extensión del mar territorial” y no solamente proclaman “Como norma de su política internacional marítima la soberanía y jurisdicción exclusivas que a cada uno de ellos corresponde sobre el mar que baña las costas de sus respectivos países, hasta una distancia mínima de 200 millas marinas desde las referidas costas” sino que “La jurisdicción y soberanía exclusivas sobre la zona marítima indicada, incluye también la soberanía y jurisdicción exclusiva sobre el suelo y subsuelo que a ella corresponde. Como opina René Boggio en su “Derecho Internacional Público” dado que la declaración mereció la aprobación legislativa de los 3 países “...... La Declaración constituye a nivel interno una norma de la mas alta jerarquía y a nivel externo un Tratado Multilateral subregional, obligatorio para los 3 estados signatarios.

Con el vigoroso impulso nacionalista del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada durante la gestión presidencial del General Juan Velasco Alvarado y su Ministro de Relaciones Exteriores Edgardo Mercado Jarrín se llegó a la Constitución de 1979 que, en sus artículos 97, 98 y 99 anticiparon gallardamente el artículo 54º de la Constitución de 1993 que consagra el dominio marítimo del Estado y el espacio aéreo que lo cubre como partes del territorio del Estado que reputa “Inalienable e inviolable” y que, por lo tanto, es pétreo, intangible o inmodificable.

Fue esta la razón por la que el 30 de abril de 1982 la delegación peruana ante la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar votó a favor del Proyecto de Convención pero al hacerlo, ATENDIENDO A QUE LA CONVENCION ES INCOMPATIBLE CON LA CONSTITUCION DEL PERU PORQUE UNICAMENTE RECONOCE UN MAR TERRITORIAL DE 12 MILLAS, efectuó una elocuente declaración expresando que:

“COMO EL PROYECTO DE CONVENCION, EN LAS PARTES RELATIVAS AL MAR TERRITORIAL Y A LA ZONA ECONOMICA EXCLUSIVA Y SU RELACION CON EL ESPACIO AEREO CONTIENE CLAUSULAS QUE AFECTAN DISPOSICIONES DE CIERTAS LEYES Y DE LA CONSTITUCION DEL PERU, al votar a favor del Proyecto de Convención, la Delegación deja constancia de que lo hace ad referéndum y bajo la condición de que el conflicto entre esas cláusulas y disposiciones pueda ser resuelto de conformidad con los procedimientos previstos en la propia Constitución Política del Estado Peruano”.

¿Cuál es el procedimiento previsto en la Constitución para resolver el conflicto?.

Aunque opinen lo contrario los agentes mercenarios al servicio de poderes extranjeros, proceder como ordena el Artículo 57º de la Constitución en su parágrafo 2: “CUANDO EL TRATADO AFECTE DISPOSICIONES CONSTITUCIONALES DEBE SER APROBADO POR EL MISMO PROCEDIMIENTO QUE RIGE LA REFORMA DE LA CONSTITUCION ANTES DE SER RATIFICADO POR EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA”.

¿Qué dice el Artículo 206º de la Constitución al que se remite el acotado Artículo 57º?: “TODA REFORMA CONSTITUCIONAL DEBE SER APROBADA POR EL CONGRESO CON MAYORIA ABSOLUTA DEL NUMERO LEGAL DE SUS MIEMBROS Y RATIFICADA MEDIANTE REFERENDUM”.

En el invocado Texto Jurídico Supremo de la Nación, son de recordarse, especialmente,  los artículos 102º (Inciso 2) y 118º (Inciso 15) que a la letra dicen:

Art. 118.- Corresponde al Presidente de la República:
15.- Adoptar las medidas necesarias para la defensa de la República, de la integridad del territorio y de la soberanía del Estado

Art. 102.- Son atribuciones del Congreso:
2. Velar por el respeto de la Constitución y de las Leyes y disponer lo conveniente para hacer efectiva la responsabilidad de los infractores.

El Congreso de la República no puede acceder a la inconstitucional petición del Poder Ejecutivo de adherir al Perú a la Convención del Mar haciendo escarnio del Artículo 54º de la Constitución. El Congreso debe tener presente que ninguno de los Poderes del Estado puede celebrar pacto que se oponga a la soberanía, integridad e independencia de la Nación.

Porque no podemos olvidar jamás que, como señaló el inolvidable internacionalista peruano Víctor Andrés Belaunde, la integridad territorial pertenece al ámbito de lo no negociable e incontrovertible, verdadera vergüenza cívica produce el que, refiriéndose al Dictamen de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de la República que propondría el sometimiento de la adhesión del Perú a la Convención del Mar a la decisión de un referéndum popular, se haya sostenido recientemente en un periódico local, necia y provocadoramente, por evidente miedo al pueblo, que nunca muere y siempre triunfa, que “la apelación al referéndum es una invitación a que sectores irracionales aprovechen la buena fe de los sensatos y la carga nacionalista de la materia para impulsar su propio protagonismo inflexibilizando la posición peruana.....”.
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