jueves, 5 de enero de 2012

LA SUA : ORIGEN, TRAYECTORIA Y BALANCE
 

La Sociedad Unión Americana SUA es una entidad iberoamericanizante del siglo XIX. Se instituye en Santiago de Chile el 5 de abril de 1862. El directorio lo encabezan simbólicamente el general Gregorio las Heras y el almirante Manuel Blanco Encalada. Sus líderes prominentes son José V. Lastarria, Alvaro Covarrubias, Domingo Santa María y Benjamín Vicuña Mackenna. Se generan filiales en diversas ciudades y aldeas del país. Un entusiasmo hoy asombroso . Contacta con entidades similares del Continente. Destacan aquellas que funcionan en Bolivia, Ecuador, Ecuador y Argentina. Diseñan bandera que izan junto con el pabellón patrio. Fundan villorrio que bautizan "Unión Americana".

La motivación inmediata de quienes edifican la SUA son las tropas de Napoleón III ocupando México. Tal operativo culmina con el Imperio de Maximiliano. No es la primera agresión y tampoco  la última. En 1833 Gran Bretaña se apodera de Malvinas, EEUU despoja Texas a México en 1836 y mediante una guerra 1846-1848 de un territorio equivalente al de Argentina, en 1851 -durante un lustro- William Walker convierte en protectorado estadounindense Centroamérica,  España, en 1861, anexa República Dominicana, en 1871 en una astuta alianza con los aborígenes Londres primero "inventa" el Reino de Misquitía y luego, desembozadamente, Honduras Británicas hoy Belice. Las tres Guayanas son otros testimonios del euroexpansionismo..

Estos acontecimientos sin duda, en mayor o menor medida, son factores que inquietan a la intellighenzia de entonces cuyos cabecillas fundan la SUA. La intervención del II Imperio francés es el detonante que desencadena intensa campaña. Establece nexos con el Presidente Benito Juarez y su república errante. Le despacha sumas de dinero y hasta milicianos. En 1862 el condotiero Oreille Antoine, con apoyo de París, intenta fundar el Reino de la Araucanía y Patagonia. Les preocupa la dependencia respecto a Madrid de Cuba y Puerto  RIco. La ocupación de  peruanas Islas Chinchas por  flota de guerra española es el episodio que da mayor energía a la entidad cuyo origen y trayectoria se reseña. Propicia la Alianza del Pacífico -sumando Chile a Perú y Ecuador- para oponerse al neocoloniaje.

El  choque armado implica bloqueo de Callao y bombardeo de Valparaíso. Hay combates navales.  Uno -el de Abtao- es simbólico porque en un mismo barco combaten por la soberanía común siendo entonces tenientes Arturo Prat y Miguel Grau. Infaustamente, serán rivales después, en la Guerra del Pacífico. Otro dato no menos importante es que de la conflagración anotada se desentiende la Argentina presidida por Mitre. En el país de Martín Fierro se imponen entonces el porteñismo y el eurocentrismo. Está en menguante la doctrina de José de San Martín. Acá la SUA posee un trascendente rol. Lo desempeña en la calle y en las esferas del P. Ejecutivo impulsando la defensa de la soberanía en peligro. Brinda, obvio, apoyo al Congreso hispanoamericanista de Lima culminado en 1865.

No menos importante es el nexo  con Argentina. Felipe Varela, en los choques  entre el mitrismo y las provincias, se refugia en Copiapó y allí encuentra el apoyo de la SUA local. Más que eso refuerza sus tropas e incorpora a chilenos encabezados por el oficial Estalisnao Medina. Eso explica  que el ilustre catamarqueño en su ofensiva aluda -dedo en el gatillo y manejando miles de gauchos armados- a la Unión Americana, a la urgencia que Buenos Aires regrese al espíritu sanmartiniano y propicia la paz con Paraguay. Pareciera, que al menos en el siglo XIX, es la primera vez, después de la epopeya de Andrés Santa Cruz, que el iberoamericanismo se hace fuerza militar.

Efectuar un balance de la SUA es necesario. Un dato negativo: su ambigüedad con eso de "Americana" a secas. Permite -de un modo u otro, a veces sin manifestarlo- que EEUU por ser república y por oponerse a la vieja Europa en virtud a la doctrina Monroe es un país "aliado" o "hermano". Se "olvida" la usurpación de Texas y la confrontación bélica que reduce a la mitad la patria de Octavio Paz. Incluso durante la Guerra de Secesión (1861-1865) -¡oh, ingenuidad!- cree que la victoria del Norte abolicionista sobre el Sur esclavócrata abre aun más la puerta la cooperación entre ambas Américas. Ignora que la dinámica expansionista es anterior a la pugna entre Washington, DC y Richmond. Hipnonsis equivalente, produce cien años después, el glamour kennediano y la ALPRO.

 Sus líderes -entre otros- Vicuña Mackenna y Domingo Santa María, años más tarde son adalides de la Guerra del Pacífico (1879-1883) encendida por el capitalismo británico para apoderarse de las salitreras. Tal conflicto mutila a Bolivia convirtiéndola en mediterránea y a Perú le amputa Tacna, Arica y Tarapacá. Tal inconsecuencia habría escandalizado al caudillo Varela tanto como hoy nos resulta chocante a quienes somos, al decir de Joaquín Edwards Bello y Felipe Herrera, "nacionalistas continentales". Sin embargo, a través de la SUA, legan como aporte positivo, dos tomos con documentos de alto valor. Me refiero a "Unión y confederación de los pueblos hispanoamericanos" que valdría la pena sean reeditados por el Instituto "Manuel Dorrego" de Revisionismo Histórico.


Prof. Pedro Godoy  P.

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