domingo, 10 de junio de 2012

Traición al Perú y entrega a Chile imperialista.- El gobierno achilenado del chulillo Humala


 
Par de chulillos al servicio de los ricos que se levantan el país y de Chile imperialista: Chulillo I Toledo y Chulillo II Humala. Ambos son una vergüenza para el Perú

Cuerdas separadas que asfixian y dominan: Alianza del Pacífico
 
Con Nuestro Perú

Cuando un diplomático habla o escribe, es muy cuidadoso con las palabras que emplea y con la intención o mensaje que desea expresar el gobierno al que representa. Otros personajes públicos, que también tienen cierta representación del país –como parlamentarios, políticos en general, etc.– pueden equivocarse en lo que hablan o, si desean, pueden decir algo hiriente o agresivo. Pero no el diplomático.

Este preámbulo es necesario para examinar las declaraciones del canciller Rafael Roncagliolo publicadas el día 25 de mayo de 2012 por la agencia Andina (1):

“El gobierno del presidente Ollanta Humala asigna una especial prioridad a la iniciativa de la Alianza del Pacífico que está dirigida a acelerar la integración con importantes socios de la región e incrementar nuestra presencia en la Cuenca del Pacífico”.

En la medida en que en las relaciones internacionales un canciller es el vocero oficial de un gobierno, llama mucho la atención la palabra prioridad. En la edición vigente del diccionario de la Academia de la Lengua, prioridad tiene dos significados, muy cercanos: “Anterioridad de algo respecto de otra cosa, en tiempo o en orden” y “Anterioridad o precedencia de algo respecto de otra cosa que depende o procede de ello”. Esto significa que prioridad es precedencia y preferencia; lo que es prioritario es lo primero que se hace, anteponiéndolo a otras cosas.

Se nos informa que el gobierno del presidente Ollanta Humala asigna especial prioridad a la Alianza del Pacífico (AP), esto es, en lo que atañe a procesos de integración, la Alianza del Pacífico ocupa el primer lugar en la atención y afanes del gobierno peruano; en segundo plano quedan la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Unasur, Mercosur, etc.

La AP es un proyecto que infiltrados chilenos y agentes al servicio de Chile promovieron en el Perú para satisfacer el deseo chileno de oficializar su control de la estratégica posición geográfica del Perú, ante la renuncia peruana a hacer, como corresponde, uso exclusivo de ella (2). A quienes no entiendan o no quieran entender esto, los invitamos a observar cómo Turquía, con tratados internacionales y todo, ejerce control del estrecho del Bósforo y, en general, perciban cómo muchos estados niegan su espacio aéreo o el tránsito por su mar territorial a aviones o barcos, respectivamente, de otros países (3).

En la parte occidental del Cono Sur, el Perú tiene una posición privilegiada, que determina el acceso de Bolivia al mar y el comercio de Chile hacia el norte. Chile depende completamente del Perú para el tráfico aéreo hacia Estados Unidos y Europa, y necesita vitalmente parasitar las facilidades que obtienen en puertos peruanos. Ésta es una observación elemental de carácter geopolítico. Es urgente ejercer nuestra soberanía y dominio y negar todas esas facilidades al enemigo Chile, que verá por dónde envía sus aviones y barcos (4).

Las “Cuerdas separadas”

Desde el momento en que por desgracia, como resultado de la guerra de rapiña de 1879-1883, Chile pasó a tener límites con el Perú, estamos sujetos a fuertes presiones para ceder más y más a las ambiciones chilenas de acceso a nuestro mar y espacio aéreo. En esta atmósfera, desde fines de la década de 1990 se hace muy evidente el objetivo de Chile de usurparnos más mar territorial y conseguir un trampolín terrestre (el triángulo de Tacna) para esa usurpación.

Esta nueva agresión finalmente nos ha obligado a presentar una demanda a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. A partir de este momento compete al Perú valerse de todos los medios para evitar que Chile perpetre su nuevo robo territorial. Todo otro país del mundo que enfrente una amenaza de esta naturaleza, utiliza lo económico (comercio, transportes, etc.) como elemento de presión que obligue a ceder a la parte contraria; no podemos tener buenos modales con el país que nos roba, usurpa y amenaza. De las decenas de ejemplos que existen, mencionamos cómo Turquía y Azerbaiyán han suprimido totalmente el comercio y el tránsito aéreo con Armenia; cómo Uzbekistán ha impuesto a Tayikistán un bloqueo de carretera, ferrocarril y aéreo; cómo Japón se niega a ampliar sus inversiones y comercio con Rusia, etc.

En una vergonzosa traición a la patria, los políticos y diplomáticos peruanos han renunciado a esa herramienta de defensa de nuestros intereses y dicen a Chile:“La demanda que tenemos en La Haya no afecta las inversiones que Chile tiene en el Perú, ni el transporte y las comunicaciones entre Chile y Perú. Son cosas diferentes, los negocios van muy aparte de la política y la diplomacia”. El mensaje de los sirvientes de Chile es “Perú tierra de caballeros, Perú tierra de hombres generosos, jamás se deja llevar por resentimientos; Chile y Perú somos pueblos hermanos”. Es bueno recordar que hasta poco antes de su juramentación en el cargo de presidente de la República, Ollanta Humala se manifestaba contra las “cuerdas separadas”; ahora las aplica con mucho agrado.

Consecuencias: Desminado escandaloso

En lo que se nota más la sumisión del Perú a Chile es en el desminado. Recordemos que en el mes de febrero, como consecuencia de lluvias en la zona de frontera, muchas minas que estaban en territorio chileno se deslizaron a territorio peruano (5), en el sector que va de la orilla del mar al hito Número 1. En cualquier otro país no sometido, la fuerza armada procede a desactivar las minas o explosivos que han llegado a su territorio; pero en el Perú, no: los rateros chilenos han entrado como en su casa a territorio peruano y han puesto una alambrada en territorio peruano. Aquí una vergüenza trae otra: incapaces de hacer respetar la soberanía territorial del Perú, Ollanta Humala, los militares y los diplomáticos nos han llevado a la indecorosa situación de “negociar” con el enemigo chileno el desminado del territorio peruano… ¿Desde cuándo un país soberano va a “negociar” con otro la desactivación de explosivos o cualquier otra acción que ocurra en su territorio? ¿Tenemos que pedir permiso a las ratas chilenas para limpiar nuestro territorio? ¿Es bueno que el ejército peruano en defensa de una empresa minera mande tropas para corretear y amedrentar a la indiada de Cajamarca (6) al mismo tiempo que deja desguarnecida la frontera sur y no mueve un dedo para expulsar a los genocidas chilenos que se han metido al triángulo de Tacna? ¿Dónde están nuestros batallones de militares patriotas?

En vez de tímidos y ambiguos comunicados de la Cancillería que nos dicen que el desminado “se va a negociar”, “ya hay un acuerdo en un noventa por ciento” o cosas por el estilo, necesitamos que se dé tranquilidad al país con hechos, especialmente con una alambrada de púas (7) que vaya de la orilla del mar, punto Concordia, al hito Número 1. Solamente de esa manera estaremos seguros de que no se ha consumado la traición a la patria de entregar territorio a Chile, país enemigo del Perú, agresor que prepara el asesinato de miles de peruanos.

Desconocemos cuáles puedan ser las razones que llevan al gobierno peruano a renunciar al ejercicio de la soberanía y a ceder al enemigo una parte del territorio nacional (8). Cualesquiera sean tales razones, significan traición a los intereses del Perú y enorme perjuicio.

Por otro lado, vale señalar que están presentes todas las condiciones favorables para que el presidente Ollanta Humala empiece a defender los intereses del Perú, no yendo a la reunión del seis de junio que habrá en Chile por la Alianza del Pacífico y, subsecuentemente, retirando al Perú de esa alianza artificial, que solo sirve al objetivo hegemónico que persiguen los rateros chilenos, lo que supone –para ellos– debilitar la CAN y asumir el control de las ventajas geográficas –tierra, mar (9) y aire– que el dueño de casa peruano se niega, por traición y catarata de coimas, a usufructuar.

Con Chile delincuente no sirve la amistad y menos se debe intentar aplacar sus afanes de robo territorial y dominación: los traidores cedieron con el cuento de las“cuerdas separadas” y ahora los ladrones chilenos ya se apropiaron del triángulo de Tacna, con el silencio cómplice y servil del gobierno peruano. Evaluemos nuestras opciones determinadas por la ventajosa posición geográfica que tenemos y actuemos en consecuencia, entendiendo que los intereses nacionales de Chile son opuestos y excluyentes respecto del Perú; el progreso económico de Chile ocurre siempre en detrimento del Perú y con peligro para el Perú. No contribuyamos, entonces a fortalecer a Chile, país delincuente y basura.

Finalmente, reflexione el presidente Humala sobre la indignidad y vergüenza de ir al territorio del país vencedor (Chile), siendo él el presidente del país derrotado (Perú). Por dignidad y decoro, ningún presidente peruano debe humillar a la patria yendo a Chile mientras sea presidente de un Perú derrotado y perdedor.

Puede ser que él no tenga vergüenza de lucirse como estropajo derrotado; el resto de los peruanos, sí

No hay comentarios:

Publicar un comentario